Crónica de mi sanación de la autoestima – Atencion San Miguel de Allende

Por Tanya Kawan 

Cuando entras a un cuarto lleno de gente ¿te quieres hacer chiquita y que nadie te note? 

Yo, por muchos años, sentía eso. Me daba miedo que la gente se acercara a mí y pensara lo poca cosa que yo era, que pensara que yo no tenía nada que ver ahí.

Si en algún momento estaba con un grupo de personas, no me atrevía a decir cosa alguna, rezaba para que no se dirigieran a mí y si me preguntaban algo, respondía lo que fuera rápidamente para pasar la atención hacia otra persona, todo con tal de que no me vieran.

Esto se reflejaba en todos los aspectos de mi vida, no me sentía capaz, por lo tanto, no aspiraba a mucho. Me sentía tan rechazada que no buscaba hacer amistades y vivía deprimida sin saberlo.

En esos tiempos yo no sabía que mi niña interior estaba aterrorizada, dolida, con una profunda tristeza, furiosa y llena de miedo a causa del abuso que sufrí en mi infancia. 

La gente decía que yo era así porque era muy tímida, pero en realidad era una gran inseguridad que me invadía.

No me di cuenta de esto hasta años más tarde. Veía en mí, en esos momentos, a una persona débil, miedosa, con nada que decir y sin derecho a ser feliz, pero ¿por qué los demás sí podían divertirse y pasarla bien? Me juzgaba de forma negativa.

Alejaba a cualquier persona que se acercara a mí. No sabía aceptar los cumplidos, y de forma sistemática me fui aislando. 

Con el tiempo necesité cada vez más de compañía, al grado de que traje a mi vida a personas negativas, que me engañaban y traicionaban. Generé un círculo vicioso en el que me alejaba de la gente porque me sentía mal, y me sentía mal porque estaba sola. Este comportamiento me enfermaba y afectaba muy negativamente en todos los aspectos de mi vida.

Afortunadamente llevaba ya algunos años practicando yoga, lo cual mantuvo abierta la conexión con mi ser interno; escuchaba muy tenue mi voz interior, pero no dejaba de sentirla. Era como el otro lado de la cuerda que te arrojan para salvarte la vida; una cuerda a la que te aferras con todo tu ser.

Es un hecho que en la vida nunca estamos totalmente solos, ni en los momentos más oscuros, siempre hay un refugio para nosotros, un lugar interior en donde encontraremos las respuestas para llegar victoriosos al otro lado del camino.

Así fue como comenzó mi viaje de autodescubrimiento y sanación y es la razón por la que me apasiona tanto enseñar a otros cómo acceder a su ser interior para sanar.

Un día, estando de viaje de estudios superiores en el extranjero, vino a mi mente el comportamiento que me había seguido durante toda la adolescencia. Recordé cómo me encontraba en la secundaria, a la hora del recreo, viendo a diferentes grupos de compañeros reír y hacer juegos en los que claramente demostraban la atracción que sentían unos y otros. Con ganas de ir a esos grupos, sentí un temblor en el estómago que se iba a la garganta, lo que me llevó a acercarme a unas compañeras que eran las desadaptadas. A un paso de ellas, preferí seguir de largo y sentarme sola. En mi interior había ganas de llorar, pero no era el lugar ni el momento, así que reprimí, una vez más, lo que quería hacer. Sabía que tenía que hacer algo para liberarme de esa opresión, pero no sabía qué.

En ese momento, en un país lejano y con gente muy diferente a mí, el sentimiento se estaba reproduciendo y decidí hacer acopio de fuerza, aun cuando no sabía si la tenía, para romper el esquema. Ahora no voy a entrar en detalles de cómo lo hice, pues para eso se requiere tiempo y otro tipo de espacio, pero te puedo decir que lo logré, aunque de una manera incipiente. Si bien era una clara reacción para salir a la libertad, no fue más que el primer peldaño de la escalera que me llevaría al lugar donde me encuentro ahora, en donde tengo este sentimiento de plenitud, y estas ganas de compartir un camino de éxito para salir de la opresión.

Tenemos mucho que platicar.

Mientras tanto, con mucho cariño te comparto este video donde te enseño una técnica de meditación muy sencilla. Te ayudará a enfocar tu mente y estar presente a través de tu respiración. Te ayudará a conectar con tu Ser. Practica esta meditación a diario y te sentirás más relajado, tranquilo y conectado con tu sabiduría más profunda. Puedes aumentar gradualmente el tiempo, para obtener mayores efectos. 

Espero que lo disfrutes.

Mucho amor para ti

www.tanyacoaching.com

[email protected]